Porque para el que cree nada es imposible. Ve y como creíste te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.
lunes, 24 de diciembre de 2012
El verdadero amor es eterno
La pieza de plata
En estas últimas semanas escuchaba a varias personas que pasaban por dificultades tan dolorosas, y aún yo mismo las paso; pero al leer este proceso me conmovió, puedo entender que el fuego son las dificultades que pasamos, las cuales nos causa mucho dolor; pero ahí en medio de todo está Dios, como el platero observando nuestro proceso a través del fuego y NO permitirá que éste nos destruya pues a su tiempo nos sacará, si nos mantenemos firmes en su voluntad. Aunque parezca que todo está perdido, él tiene el control. Dios tiene sus ojos puestos en ti y continuará observándote HASTA QUE VEA SU IMAGEN REFLEJADA EN TI.
(2 Corintios 3:18) “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.
martes, 28 de agosto de 2012
Tiempo de cambios
Es tiempo de cambios, porque no estamos satisfechos con el sistema de este mundo, no estamos satisfechos de la forma cómo lo están dirigiendo los hombres de hoy. Vemos en las autoridades corrupción, abuso de poder, acoso sexual, violencia en las calles y en los hogares, padres ausentes, en consecuencia jóvenes pandilleros, es decir, jóvenes sin propósitos.
Es tiempo de cambios, porque no podemos estar inactivos. Hay que romper con el paradigma "no puedo". No renunciemos a los grandes sueños, a los grandes retos, no nos conformemos con lo que tenemos y vemos.
Atrévete a cambiar, esto provoca crisis y la crisis no nos debe sorprender. La crisis no va a romper nuestra voluntad, por el contrario, va a fortalecer nuestras decisiones. La crisis no va a dividirnos, por el contrario, vamos a enfrentarlo por ser capaces de sumar esfuerzos. Esto no es casual. Tu llamado a Cristo tampoco es casual.
Renovemos el firme compromiso como ciudadanos de esta nación y como hijos de Dios, de ser parte de la creación y cumplir el propósito por el cual fuimos hechos.
Renovemos el compromiso de iniciar un proceso para mejorar nuestra relación con Dios.
Renovemos el compromiso de fortalecernos en la palabra y en la oración, para que tus esfuerzos por hacer las cosas de Dios estén debidamente acompañados por el Espíritu Santo.
Renovemos el pacto eterno que nos dejó Dios por medio de Cristo Jesús, el pacto que nos hace verdaderos hijos del Altísimo, para ser un mejor país, con un futuro de bendición, no sólo aquí en la tierra sino también un seguro ganado en los cielos, porque hicimos el cambio de CREER en Cristo Jesús y no creer en las mentiras de Satanás.
Todos vamos juntos, para ser mejores hijos de Dios, mejores hombres de Cristo.
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“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros." (Efesios 3:20)
Bendiciones en Cristo Jesús.
martes, 3 de julio de 2012
Tu verdadera identidad
Tu estas friendo papas fritas o estas lavando ropa ajena, pero eso no es lo que tú eres. Por una eventualidad de la vida, tú estás haciendo eso y a mucha honra y te ganas el pan con el sudor de tu frente. Muchos de los que hacen estos oficios dicen “Es que no soy nadie”, pero yo te digo de parte de Dios que tú eres “Real sacerdocio, linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9).
Cuando nos dan un nombre que afecta nuestra identidad, de la manera en que nos llaman, por ejemplo: hispano, latino, viudo, separado, divorciado, indocumentado, ilegal, moreno, petiso, alto, gordo, narizón, etc. Estos nombres muchas veces determinan la forma en que hablamos y tanto nos dicen, que no podemos, que no somos nadie, que no tenemos la capacidad y nos lo dicen tantas veces que terminamos creyéndolo y así nos paramos ante la vida.
No te preocupes, porque tú fuiste impartido para vencer, te fue dado el talento para ganar, tú fuiste creado para que todo lo que toques y emprendas, en tus negocios, en tu trabajo, en tu matrimonio, todo te vaya bien. Escuchaste… para que todo te vaya bien!
En la Biblia, hay personas insignificantes que se encontraron con el Señor y les cambio el nombre. Llega Simón, el simple pescador y se transformó en Pedro, el pescador de hombres. Saulo, el perseguidor de cristianos y se transformó en Pablo, el apóstol. Abram, se transformó en "Abraham", que quiere decir Padre de multitudes. Jacob, que significa engañador, timador, estafador, y que luchó con el ángel del Señor toda la noche y no lo soltó hasta que le cambiara el nombre por “Israel”.
Cuando se le roba la identidad a un hombre se vuelve en un mantenido, deja de conquistar y empieza a morir. “Es que yo fui un hijo no deseado”, o “soy el hijo de padres separados”.
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Hay gente que toma identidad del dinero, del auto, de lo que tiene, pero eso es sólo lo que posee. No lo que es. Tu identidad proviene de lo alto, y estas aquí para ser parte de la creación de Dios.
“Dios puso al hombre en el jardín del Edén para que lo cultivara y cuidara… Y Dios bendijo todo lo que había creado.”
NO TE DEJES ROBAR TU IDENTIDAD.
Que Dios te bendiga
miércoles, 30 de mayo de 2012
El Cirujano
Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño.
El cirujano se volvió hacia los padres, quienes estaban sentados tranquilamente: Cuando haya visto todo el daño allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.
Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón? La Biblia bien claro dice que Él vive allí. Las alabanzas todas dicen que Él vive allí.... ¡Entonces usted lo encontrará en mi corazón! -exclamó el niño.
El cirujano pensó que era suficiente y le explicó: Te diré que encontraré en tu corazón... Encontraré músculo dañado, baja respuesta de glóbulos rojos, y debilidad en las paredes y vasos. Y aparte me daré cuenta si te podemos ayudar o no.
¿Pero encontrará a Jesús allí también? Es su hogar, Él vive allí, siempre está conmigo -insistió el niño.
El cirujano no toleró más los insistentes comentarios del niño y se fue. Enseguida se sentó en su oficina y procedió a grabar sus estudios previos a la cirugía: Aorta dañada, vena pulmonar deteriorada, degeneración muscular cardíaca masiva. Sin posibilidades de trasplante, difícilmente curable. Terapia: analgésicos y reposo absoluto. Pronóstico: -tomó una pausa y en tono triste dijo-: muerte dentro del primer año.
Entonces detuvo la grabadora. Pero, tengo algo más que decir: ¿Por qué? -pregunto en voz alta- ¿Por qué hiciste esto a él? Tú lo pusiste aquí, tú lo pusiste en este dolor y lo has sentenciado a una muerte temprana. ¿Por qué?
De pronto, Dios, nuestro Señor le contestó:
El niño, mi oveja, ya no pertenecerá a tu rebaño porque él es parte del mío y conmigo estará toda la eternidad. Aquí en el cielo, en mi rebaño sagrado, ya no tendrá ningún dolor, será confortado de una manera inimaginable para ti o para cualquiera. Sus padres un día se unirán con él, conocerán la paz y la armonía juntos, en mi reino y mi rebaño sagrado continuará creciendo.
El cirujano empezó a llorar terriblemente, pero sintió aún más rencor, no entendía las razones. Y replicó:
Tú creaste a este muchacho, y también su corazón ¿Para qué? ¿Para que muera dentro de unos meses?
El Señor le respondió: Porque es tiempo de que regrese a su rebaño, su tarea en la tierra ya la cumplió. Hace unos años envié una oveja mía con dones de doctor para que ayudara a sus hermanos, pero con tanta ciencia se olvidó de su Creador. Así que envié a mi otra oveja, el niño enfermo, no para perderlo sino para que regresara a mí aquella oveja perdida hace tanto tiempo.
El cirujano lloró y lloró inconsolablemente.
Días después, luego de la cirugía, el doctor se sentó a un lado de la cama del niño; mientras que sus padres lo hicieron frente al médico.
El niño despertó y murmurando rápidamente preguntó:
-¿Abrió mi corazón?
Si -dijo el cirujano-.
-¿Qué encontró?, preguntó el niño.
Tenías razón, encontré allí a Jesús.
Dios tiene muchas maneras y formas diferentes para que tú regreses a su lado.
domingo, 20 de mayo de 2012
¿Cómo comunicarnos con Dios?
Muchas personas dicen creer en Dios, pero no creen en su palabra. Ese Dios que parece ser inanimado e indiferente esta esperando que tú te comuniques con Él, y ¿cómo lo harás?: a través de la Oración.
Orar es conversar con Dios, abriéndole tu corazón con la misma libertad y confianza como lo harías con tu mejor amigo y algo maravilloso sucederá. Él te hablará también a ti a través de la lectura de su palabra, a través de los eventos de tu vida diaria, incluso hasta en tus sueños. Y es que la oración no es un monólogo, sino un diálogo. ¡Nunca lo olvides! Ten en cuenta que cuando oras no es que Dios te escuche desde el cielo, sino que Él esta presente contigo porque vive en tu corazón. En la medida que llegues a comprender esto, tu vida de oración se incrementará al igual que tu fe.
Debes saber que Dios nos recompensa por buscarle. Nadie sale de la presencia de Dios con las manos vacías.
Orar no es un castigo ni una penitencia, sino es el más grande privilegio de acercarnos a Dios.
Cuando ores, no seas repetitivo en las palabras: “Y orando, no uses vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos”(Mateo 6: 7).
Tampoco pienses que orar es el último recurso que queda ante una situación difícil. La oración debe ser permanente comunicación con Dios como cuando conversas a diario con las personas que te rodean.
Pero también debes tomarte el tiempo para oír lo que Dios nos habla. De pronto un versículo o un pasaje nos llama la atención porque nos parece que es justo lo que necesitamos para la situación que estamos viviendo.
Por eso, cuando ores busca primero un lugar determinado para orar (busca privacidad) como dice en su palabra: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6).
Luego, busca la presencia de Dios unos minutos antes de empezar a orar. Medita en lo poderoso que es Él, en lo grande de su misericordia y entonces cuando sientas su dulce presencia, recién empieza a orar dándole gracias por su perdón, por el don de la vida, por la salud, por nuestra familia, por los alimentos, por los favores recibidos, por más pequeños que éstos fueran, etc.
Pídele perdón por tus pecados o faltas y que tu oración sea una oración de fe. La fe es lo que mueve la mano de Dios.
Pídele conforme a su voluntad y en el nombre de Jesús, como dice en Juan 14:13-14: “Y todo lo pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Más no pidas cosas vanas: “Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4: 3).
Finalmente da lectura a un pasaje de la Biblia y termina agradeciendo con fe la respuesta dada.
¿Por qué sufrimos en este mundo?
“Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y la barba. Como es costumbre en estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaron de tantas cosas y tocaron muchos temas, de pronto entraron al tema de Dios y el barbero dijo: -Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.
Pero, ¿por qué dice usted eso? -preguntó el cliente.
Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe, o dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos, habría niños abandonados? Si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba la barbería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, al parecer hacía mucho tiempo que no se le cortaba y se veía muy desarreglado.
Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero. -¿Sabe una cosa?, los barberos no existen.
¿Cómo que no existen? -preguntó el barbero- si aquí estoy yo y soy barbero. -¡No! -dijo el cliente- no existen porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.
-¡Ah!, los barberos sí existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí.
-¡Exacto! -dijo el cliente- ese es el punto, Dios SÍ existe; lo que pasa es que las personas no van hacia ÉL y no lo buscan, por eso hay tanto dolor y miseria”.
Ahora demos lectura a Isaías 59: 1-3: “No es que el brazo de Dios no alcance a salvar, ni que su oreja esté demasiado sorda para oír. Sino que las maldades de ustedes han cavado un abismo entre ustedes y Dios. Sus pecados han hecho que Él vuelva su cara para no atenderlos. Pues las manos de ustedes están manchadas de sangre, y sus dedos, de crímenes. Sus labios pronuncian la mentira y su lengua murmura la falsedad”.
Por eso, sufrimos tanto en este mundo, por nuestras propias acciones ajenas a Dios. Por eso, sentimos tanto dolor en nuestras vidas.
Si el hombre se separa del bien, éste entra en el mal. Si se aparta de la sanidad, queda preso de la enfermedad. Si se aleja de la fuente de vida, el hombre muere espiritualmente.
Si tenemos a Dios lo tenemos todo. Si no tenemos a Dios, podemos tener todo y no tenemos nada.
El hombre sufre porque ha perdido el bien supremo: a DIOS. “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6: 23).
El Hogar: ¿Quién manda aquí?
El amor, la comunicación y la comprensión son tres atributos importantes para cultivar un matrimonio altamente eficaz. Sin embargo, es posible que no sea suficiente, especialmente si la casa esta hecha un desorden, todos tienen hambre y nadie prepara la comida. ¿Quién estará encargado? ¿Y de qué? ¿Quién va a tomar las decisiones y en qué áreas? ¿Debería ella trabajar fuera de la casa? Si lo hace, ¿ayudará él con las comidas, con los quehaceres domésticos y con los niños? Siendo que ella gana casi lo mismo que él (y a veces más), ¿debería tomar él todas las decisiones?
Durante años, el modelo aceptado era que el hombre produjera los ingresos y la mujer se encargara de los niños y de mantener la casa marchando bien. En la actualidad el modelo ha cambiado. Muchas mujeres esperan tener un trabajo donde ganen un sueldo si no tienen hijos o cuando los hijos están en la escuela. Y otro tanto trabaja medio tiempo o tiempo completo. Esto crea una confusión tremenda acerca de las responsabilidades domésticas del esposo y la esposa. Continuamente surgen puntos de vista distorsionados acerca de la distribución del liderazgo familiar. Muchos pelean o argumentan con el plan de Dios. Algunos no lo entienden. Otros no lo quieren creer.
La Biblia contiene varios versículos que designan al hombre como la cabeza o líder del hogar. Una de las declaraciones está en Efesios 5: 23-25: “Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia... Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella”. Ya que pocos hombres serán llamados a dar la vida literalmente por sus esposas, ¿qué quieren decir estos versículos? Estos pasajes le dan una cualidad espiritual -casi divina- a la posición de “esposo”. También suponen que los esposos han de ser para sus esposas lo que Cristo es para la iglesia. La dirección general de toda la casa descansa sobre los hombros del esposo. Esto es lo que significa literalmente la palabra esposo: la cabeza masculina de la casa; el que maneja o dirige el hogar.
Dios creó al hombre y a la mujer para que se complementaran mutuamente. Así como una organización exitosa depende de la habilidad de cada empleado para asumir la posición que se le ha asignado y producir al máximo sus habilidades, también el matrimonio de éxito depende de un esposo y una esposa que ejecuten fielmente sus papeles complementarios. A pesar de que sus responsabilidades y papeles son diferentes, ambos son igualmente importantes y necesarios para el bienestar de un hogar saludable. En suma, es una “relación de apoyo mutuo”.
jueves, 3 de mayo de 2012
Bailando con la más fea
Cuenta la historia bíblica, que había un hombre llamado Jacob, quien escapando de la furia de su hermano Esaú llegó a las tierras de Labán, hermano de su madre, allí conoció a Raquel de quien se enamoró perdidamente, pues era muy hermosa, y Jacob se ofreció a trabajar en la casa de Labán por siete años a cambio de casarse con su hija Raquel, a lo que Labán aceptó. Dice la Biblia que, “le parecieron pocos días los años transcurridos, por que amaba a Raquel”.
Llegado el tiempo, se casaron, pero Jacob fue engañado por su suegro Labán, quien lo hizo casar con Lea, la hija mayor, quien no era nada hermosa sino fea. Furioso Jacob le preguntó: "¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido estos años por Raquel?"
No obstante, Labán dijo: "Es costumbre en estas tierras dar a la hija mayor en casamiento antes que la menor. Pero si trabajas otros siete años, te dará como esposa a Raquel, la menor.” Jacob aprendió que ser engañador no era una manera admirable de vivir. Sin duda, se acordaba como él había engañado a su padre Isaac y a su hermano Esaú.
Jacob amaba mucho a Raquel pero despreciaba a Lea, por eso Dios bendijo el vientre de Lea y cerró el vientre de Raquel. Lea le dio muchos hijos a Jacob, pero Raquel no podía tener hijos porque era estéril. Jacob renegaba de todo ello, pero no se daba cuenta que a pesar de su incómoda situación, la bendición provenía de los hijos que le daba Lea. Con el tiempo, Raquel dejó de ser estéril y pudo tener hijos. Jacob llegó a tener un total de doce hijos, el número de las tribus que conformarían la nación de Israel. De los hijos de Lea nacería David, el joven que mató a un gigante y se convirtió en Rey de Israel, de los hijos de Lea nacería el Mesías, el Salvador del Mundo, nuestro Señor Jesucristo.
Entonces, la historia nos enseña que, a pesar de que te toque bailar con la más fea, aunque te toque estar en la peor situación, siempre hay algo bueno en lo porvenir, porque Dios saca de lo malo cosas buenas. Si la situación que estas pasando es muy difícil, recuerda que algo bueno ha de salir de todo ello. Recuerda que el 50% de la bendición de Jacob fue con los hijos de Lea. Entonces no desprecies tu realidad, dale gracias a Dios y él te bendecirá. No todo es glamour y comodidad. A lo mejor no estás alcanzando tus sueños, porque te has divorciado de tu realidad.
No desprecies a Lea por Raquel, no desprecies tu realidad por tus sueños. Bendice lo que tienes, bendice a tu esposa o esposo, bendice a tus hijos, bendice a tu suegra, aunque sé que es más difícil, pero bendícela, porque gracias a ella, tienes la esposa o esposo y los hijos que te ha dado.
Que Dios te bendiga
viernes, 23 de marzo de 2012
Jesús le ganó la partida al diablo (3 a 1)
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El presente mensaje es para mostrarte lo útil que son las escrituras para enfrentar toda tentación del enemigo. Si Jesús lo empleó contra el diablo, tú también lo puedes hacer. Por cada escritura que declares es un punto se acumula a tu favor.
El libro de Mateo, en su capítulo 4, nos habla que el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que el diablo lo tentara. Luego de pasar cuarenta días y cuarenta noches sin probar bocado, Jesús sintió hambre y el diablo se le acercó y lo retó a convertir las piedras en pan. A lo que Jesús le refutó con una escritura del libro de Deuteronomio. El diablo no pudo contradecirle. Resultado: 1 a 0. Gana Jesús.
Luego el diablo lo llevó al lugar más alto del templo de Jerusalén y lo desafió a arrojarse desde lo alto, en su astucia por engañarle fundamentó su pedido con una escritura del libro de los Salmos. Jesús lo censuró con otra escritura del libro de Deuteronomio. El diablo no dijo nada. Resultado acumulado: 2 a 1. Sigue ganando Jesús.
Finalmente el diablo lo llevó a la cima de una montaña y le mostró las naciones del mundo y la gloria que hay en ellas, y le propuso que se lo daría si se arrodillaba y le adoraba. A lo que Jesús le increpó que se fuera y le declaró otra escritura, también del libro de Deuteronomio. El diablo no pudo cuestionarle más y se marchó. ¡Los ángeles llegaron y celebraron con Jesús la victoria! Resultado final: 3 a 1. Ganador y vencedor indiscutible: Jesús de Nazareth.
Reflexión: Jesús fue tentado por Satanás, tuvo que enfrentarse al Rey de la Mentira. Pero, al contrario de lo que pasó con Adán y su mujer, Jesús no fue engañado. ¡Jesús le ganó! Y porque Él ganó, ahora también nosotros podemos ganarle la partida a Satanás, ya que Jesús nos enseñó cómo ganarle.
Muchos hemos pensado “¿Cómo ganarle a Satanás si es un ángel?”, otros quizás han pensado “Si tuviera superpoderes o un arma secreta”. Pero, si leíste con atención, te habrás dado cuenta que Jesús no usó superpoderes, ni algo sobrenatural para ganarle. Él simplemente usó lo mismo que tú y yo tenemos a la mano:
1. El poder que nos da el Espíritu Santo; y
2. La Palabra “Escrita” de Dios, la BIBLIA.
Si tú has recibido a Cristo en tu corazón, desde ese momento el Espíritu Santo vino a morar dentro de ti, Dios mismo está dentro de ti. Puedes pedirle ayuda durante la tentación. Él quiere que ganes. De igual manera, cuando lees la Palabra de Dios (la Biblia), aprendes promesas de parte de Dios que te ayudarán a resistir la tentación.
Entre más avances en tu fe, más tentaciones vendrán. No es para desanimarte, es para decirte que entre más quieras vivir una vida agradable a Dios, más buscará la forma de desviarte el enemigo. Pero recuerda, Jesús nos demostró que se puede vencer al enemigo y resistir a la tentación.
Cuando te digan que no puedes declara:
Escrito está “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Cuando te digan que estás muy enfermo declara:
Escrito está “Porque por las llagas de Cristo he sido sanado”.
Cuando sientas peligrar tu vida declara:
Escrito está “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú (Señor) estarás conmigo”.
Cuando sientas temor declara:
Escrito está “No os dado Dios espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio”.
Cuando estés en escasez declara:
Escrito está “El Señor es mi pastor y nada me faltará”.
Cuando te amenacen declara:
Escrito está “Si por un camino viene el enemigo, por siete caminos saldrá huyendo”.
“Si Cristo está conmigo, ¿quién contra mí?”.
viernes, 9 de marzo de 2012
En los asuntos de mi Padre
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martes, 31 de enero de 2012
Charlar con el enemigo
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¿Alguna vez te has sentido sin fuerzas espirituales?, hablo de esos momentos en los que por alguna razón te sientes triste, solo y con una extraña sensación dentro de ti que no te ha permitido sentirte a gusto.
Creo que todos hemos experimentado lo que es una baja espiritual, de esos que aparecen
cuando menos piensas y que son producto de muchas situaciones acumuladas o de un
percance con alguien cercano.
Y ¿Está mal sentir una baja espiritual?, considero que no está mal, ya que como seres humanos que somos, tendemos a sentirnos tristes, solos, desamparados y atribulados, lo malo está en que en esos momentos de baja espiritual muchas veces tendemos a CHARLAR CON EL ENEMIGO.
Hablo de esos momentos en que les prestas tus oídos al diablo para que meta toda clase de basura y te haga sentir más mal de lo que te sientes. Si vamos a la Biblia encontraremos que
cuando nos permitimos charlar con el enemigo, las cosas terminan mal.
En el huerto del Edén una charla con el enemigo tuvo como consecuencia la desobediencia del hombre, la serpiente comenzó a charlar con Eva y la mujer contestó a la charla. Todos conocemos el resultado que propició esta charla, y es que una charla con el enemigo puede propiciarnos resultados muy malos para nuestra vida.
Quizá en los últimos días te has sentido muy mal, emocional, sentimental y espiritualmente. Te sientes triste por alguna razón, sientes que las fuerzas se te han ido, sientes
que nada es lo mismo, consideras que no eres el hijo o la hija que Dios quisiera
que fueras y todo este estado de ánimo te ha encaminado a entablar una charla
con el enemigo. Sí, una charla porque sin darte cuenta estas prestando tus oídos
para que el diablo susurre cosas que no son de Dios.
Tal vez, en los días pasados, a tu mente han venido frases como:
“Eres un derrotado”, “Eres un hipócrita”, “Lo que estás haciendo es engañándote a ti mismo”, “Lo que hiciste no tiene perdón de Dios”, “Dios ya se cansó de tus errores”, “Siempre haces lo mismo, no tienes arreglo”, “Prometiste y no cumpliste otra vez, Dios esta aburrido de ti”, “Vienes de pecar y ¿Vas aún así a la Iglesia?”, “Yo que tú no tuviera cara para presentarme delante de Dios”, “¿Quién te dijo que has cambiado?, sigues siendo el mismo”, “Si Dios no te responde es porque no te ama”, “Eres un bueno para nada, no sirves”, “Dios se olvidó de ti, no le importas”, “No mereces que Dios te ame”, etc.
Lastimosamente muchos han creído estas mentiras del enemigo, creyéndose indignos de estar con Dios, pensando que Dios jamás los perdonará o que NO son lo suficientemente buenos como para ser hijos de Él, pero en esta hora Dios quiere que dejes de creer las mentiras del diablo y comiences a creer las verdades de Dios, pues Él te AMA CON AMOR ETERNO.
¡Vamos!, no permitas que el enemigo siga charlando contigo, cierra tus oídos a sus mentiras y comienza a creer en las verdades de Dios. Te ha perdonado totalmente si de corazón sincero se lo has pedido, Dios tomó tus pecados y los echó al fondo de la mar y ya no se acuerda más de tus errores, no tienes por qué estar recordándolos.Tú eres especial para Dios, vales la sangre de su Hijo, su deseo es que cuando sientas tropezar o tropieces, que puedas levantarte y buscarlo, porque Él está allí mismo contigo extendiendo su mano, sus misericordias son nuevas cada mañana sobre tu vida, su anhelo es verte triunfar, pero eso solo lo lograrás poniéndote en pie cada vez que tropieces, pero sobre todo buscándolo con corazón sincero y tratándolo de agradar cada día.Deja de charlar con el enemigo, no creas más a sus mentiras y cuando comiences a escuchar en tu mente nuevamente esas frases que no vienen de Dios, comienza a recordar y a pronunciar las verdades que la Biblia nos habla acerca de Dios.
La Biblia te dice:
“No se dejen vencer por el mal. Al contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien” (Romanos 12:21)
(Isaías 44:2)