lunes, 24 de diciembre de 2012

La pieza de plata

El orfebre sostiene la pieza de plata sobre el fuego, lo deja calentar intensamente; debe sostenerlo en medio del fuego donde las llamas arden con más fuerza, para así sacar las impurezas. El platero no sólo debe estar sentado sosteniendo la pieza de plata, debe mantener sus ojos fijamente en ella mientras está en el fuego, si la plata fuese dejada más de lo necesario sería destruida. Ahora, ¿cómo saber si ya esta lista y refinada? CUANDO EL PLATERO PUEDA VER SU IMAGEN REFLEJADA EN ELLA.

En estas últimas semanas escuchaba a varias personas que pasaban por dificultades tan dolorosas, y aún yo mismo las paso; pero al leer este proceso me conmovió, puedo entender que el fuego son las dificultades que pasamos, las cuales nos causa mucho dolor; pero ahí en medio de todo está Dios, como el platero observando nuestro proceso a través del fuego y NO permitirá que éste nos destruya pues a su tiempo nos sacará, si nos mantenemos firmes en su voluntad. Aunque parezca que todo está perdido, él tiene el control. Dios tiene sus ojos puestos en ti y continuará observándote HASTA QUE VEA SU IMAGEN REFLEJADA EN TI.

(2 Corintios 3:18) “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.
 

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