Cuantas veces en nuestra vida pasada, hemos
experimentado la situación de que en una fiesta familiar o fiesta de amigos, te
quedaste bailando con la más fea, no había otra chica u otro chico con quien
bailar y quizás dijiste: “Peor es nada, y es que la música esta tan bonita y no
importa si la pareja que me acompaña es fea o refea, me estoy divirtiendo”, eso
es sacarle provecho a la situación, pero hay quienes renegaron de esa situación
tan incómoda.
Cuenta la historia bíblica, que había un hombre
llamado Jacob, quien escapando de la furia de su hermano Esaú llegó a las
tierras de Labán, hermano de su madre, allí conoció a Raquel de quien se enamoró
perdidamente, pues era muy hermosa, y Jacob se ofreció a trabajar en la casa de
Labán por siete años a cambio de casarse con su hija Raquel, a lo que Labán
aceptó. Dice la Biblia que, “le parecieron pocos días los años transcurridos,
por que amaba a Raquel”.
Llegado el tiempo, se casaron, pero Jacob fue
engañado por su suegro Labán, quien lo hizo casar con Lea, la hija mayor, quien
no era nada hermosa sino fea. Furioso Jacob le preguntó: "¿Qué es esto que me
has hecho? ¿No te he servido estos años por Raquel?"
No obstante, Labán dijo: "Es costumbre en estas
tierras dar a la hija mayor en casamiento antes que la menor. Pero si trabajas
otros siete años, te dará como esposa a Raquel, la menor.” Jacob aprendió que
ser engañador no era una manera admirable de vivir. Sin duda, se acordaba como
él había engañado a su padre Isaac y a su hermano Esaú.
Jacob amaba mucho a Raquel pero despreciaba a
Lea, por eso Dios bendijo el vientre de Lea y cerró el vientre de Raquel. Lea le
dio muchos hijos a Jacob, pero Raquel no podía tener hijos porque era estéril.
Jacob renegaba de todo ello, pero no se daba cuenta que a pesar de su incómoda
situación, la bendición provenía de los hijos que le daba Lea. Con el tiempo,
Raquel dejó de ser estéril y pudo tener hijos. Jacob llegó a tener un total de
doce hijos, el número de las tribus que conformarían la nación de Israel. De los
hijos de Lea nacería David, el joven que mató a un gigante y se convirtió en Rey
de Israel, de los hijos de Lea nacería el Mesías, el Salvador del Mundo, nuestro
Señor Jesucristo.
Entonces, la historia nos enseña que, a pesar
de que te toque bailar con la más fea, aunque te toque estar en la peor
situación, siempre hay algo bueno en lo porvenir, porque Dios saca de lo malo
cosas buenas. Si la situación que estas pasando es muy difícil, recuerda que
algo bueno ha de salir de todo ello. Recuerda que el 50% de la bendición de
Jacob fue con los hijos de Lea. Entonces no desprecies tu realidad, dale gracias
a Dios y él te bendecirá. No todo es glamour y comodidad. A lo mejor no estás
alcanzando tus sueños, porque te has divorciado de tu realidad.
No desprecies a Lea por Raquel, no desprecies
tu realidad por tus sueños. Bendice lo que tienes, bendice a tu esposa o esposo,
bendice a tus hijos, bendice a tu suegra, aunque sé que es más difícil, pero
bendícela, porque gracias a ella, tienes la esposa o esposo y los hijos que te
ha dado.
Que Dios te bendiga
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