jueves, 3 de mayo de 2012

Bailando con la más fea

Cuantas veces en nuestra vida pasada, hemos experimentado la situación de que en una fiesta familiar o fiesta de amigos, te quedaste bailando con la más fea, no había otra chica u otro chico con quien bailar y quizás dijiste: “Peor es nada, y es que la música esta tan bonita y no importa si la pareja que me acompaña es fea o refea, me estoy divirtiendo”, eso es sacarle provecho a la situación, pero hay quienes renegaron de esa situación tan incómoda.

Cuenta la historia bíblica, que había un hombre llamado Jacob, quien escapando de la furia de su hermano Esaú llegó a las tierras de Labán, hermano de su madre, allí conoció a Raquel de quien se enamoró perdidamente, pues era muy hermosa, y Jacob se ofreció a trabajar en la casa de Labán por siete años a cambio de casarse con su hija Raquel, a lo que Labán aceptó. Dice la Biblia que, “le parecieron pocos días los años transcurridos, por que amaba a Raquel”.

Llegado el tiempo, se casaron, pero Jacob fue engañado por su suegro Labán, quien lo hizo casar con Lea, la hija mayor, quien no era nada hermosa sino fea. Furioso Jacob le preguntó: "¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido estos años por Raquel?"

No obstante, Labán dijo: "Es costumbre en estas tierras dar a la hija mayor en casamiento antes que la menor. Pero si trabajas otros siete años, te dará como esposa a Raquel, la menor.” Jacob aprendió que ser engañador no era una manera admirable de vivir. Sin duda, se acordaba como él había engañado a su padre Isaac y a su hermano Esaú.

Jacob amaba mucho a Raquel pero despreciaba a Lea, por eso Dios bendijo el vientre de Lea y cerró el vientre de Raquel. Lea le dio muchos hijos a Jacob, pero Raquel no podía tener hijos porque era estéril. Jacob renegaba de todo ello, pero no se daba cuenta que a pesar de su incómoda situación, la bendición provenía de los hijos que le daba Lea. Con el tiempo, Raquel dejó de ser estéril y pudo tener hijos. Jacob llegó a tener un total de doce hijos, el número de las tribus que conformarían la nación de Israel. De los hijos de Lea nacería David, el joven que mató a un gigante y se convirtió en Rey de Israel, de los hijos de Lea nacería el Mesías, el Salvador del Mundo, nuestro Señor Jesucristo.

Entonces, la historia nos enseña que, a pesar de que te toque bailar con la más fea, aunque te toque estar en la peor situación, siempre hay algo bueno en lo porvenir, porque Dios saca de lo malo cosas buenas. Si la situación que estas pasando es muy difícil, recuerda que algo bueno ha de salir de todo ello. Recuerda que el 50% de la bendición de Jacob fue con los hijos de Lea. Entonces no desprecies tu realidad, dale gracias a Dios y él te bendecirá. No todo es glamour y comodidad. A lo mejor no estás alcanzando tus sueños, porque te has divorciado de tu realidad.

No desprecies a Lea por Raquel, no desprecies tu realidad por tus sueños. Bendice lo que tienes, bendice a tu esposa o esposo, bendice a tus hijos, bendice a tu suegra, aunque sé que es más difícil, pero bendícela, porque gracias a ella, tienes la esposa o esposo y los hijos que te ha dado.

Que Dios te bendiga

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