miércoles, 30 de mayo de 2012

El Cirujano


Mañana en la mañana abriré tu corazón -le explicaba el cirujano a un niño. Y el niño interrumpió: -¿Usted encontrará a Jesús allí?

El cirujano se quedó mirándole, y continuó: -Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.

Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño.

El cirujano se volvió hacia los padres, quienes estaban sentados tranquilamente: Cuando haya visto todo el daño allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.
 
Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón? La Biblia bien claro dice que Él vive allí. Las alabanzas todas dicen que Él vive allí.... ¡Entonces usted lo encontrará en mi corazón! -exclamó el niño.
 
El cirujano pensó que era suficiente y le explicó: Te diré que encontraré en tu corazón... Encontraré músculo dañado, baja respuesta de glóbulos rojos, y debilidad en las paredes y vasos. Y aparte me daré cuenta si te podemos ayudar o no.
 
¿Pero encontrará a Jesús allí también? Es su hogar, Él vive allí, siempre está conmigo -insistió el niño.
 
El cirujano no toleró más los insistentes comentarios del niño y se fue. Enseguida se sentó en su oficina y procedió a grabar sus estudios previos a la cirugía: Aorta dañada, vena pulmonar deteriorada, degeneración muscular cardíaca masiva. Sin posibilidades de trasplante, difícilmente curable. Terapia: analgésicos y reposo absoluto. Pronóstico: -tomó una pausa y en tono triste dijo-: muerte dentro del primer año. 

Entonces detuvo la grabadora. Pero, tengo algo más que decir: ¿Por qué? -pregunto en voz alta- ¿Por qué hiciste esto a él? Tú lo pusiste aquí, tú lo pusiste en este dolor y lo has sentenciado a una muerte temprana. ¿Por qué?
 
De pronto, Dios, nuestro Señor le contestó:
 
El niño, mi oveja, ya no pertenecerá a tu rebaño porque él es parte del mío y conmigo estará toda la eternidad. Aquí en el cielo, en mi rebaño sagrado, ya no tendrá ningún dolor, será confortado de una manera inimaginable para ti o para cualquiera. Sus padres un día se unirán con él, conocerán la paz y la armonía juntos, en mi reino y mi rebaño sagrado continuará creciendo.
 
El cirujano empezó a llorar terriblemente, pero sintió aún más rencor, no entendía las razones. Y replicó:
 
Tú creaste a este muchacho, y también su corazón ¿Para qué? ¿Para que muera dentro de unos meses?
 
El Señor le respondió: Porque es tiempo de que regrese a su rebaño, su tarea en la tierra ya la cumplió. Hace unos años envié una oveja mía con dones de doctor para que ayudara a sus hermanos, pero con tanta ciencia se olvidó de su Creador. Así que envié a mi otra oveja, el niño enfermo, no para perderlo sino para que regresara a mí aquella oveja perdida hace tanto tiempo.
 
El cirujano lloró y lloró inconsolablemente.
 
Días después, luego de la cirugía, el doctor se sentó a un lado de la cama del niño; mientras que sus padres lo hicieron frente al médico.
 
El niño despertó y murmurando rápidamente preguntó:
 
-¿Abrió mi corazón?
 
Si -dijo el cirujano-.
 
-¿Qué encontró?, preguntó el niño.
 
Tenías razón, encontré allí a Jesús.
 
Dios tiene muchas maneras y formas diferentes para que tú regreses a su lado.

domingo, 20 de mayo de 2012

¿Cómo comunicarnos con Dios?


Muchas personas dicen creer en Dios, pero no creen en su palabra. Ese Dios que parece ser inanimado e indiferente esta esperando que tú te comuniques con Él, y ¿cómo lo harás?: a través de la Oración.
Orar es conversar con Dios, abriéndole tu corazón con la misma libertad y confianza como lo harías con tu mejor amigo y algo maravilloso sucederá. Él te hablará también a ti a través de la lectura de su palabra, a través de los eventos de tu vida diaria, incluso hasta en tus sueños. Y es que la oración no es un monólogo, sino un diálogo. ¡Nunca lo olvides! Ten en cuenta que cuando oras no es que Dios te escuche desde el cielo, sino que Él esta presente contigo porque vive en tu corazón. En la medida que llegues a comprender esto, tu vida de oración se incrementará al igual que tu fe.


Debes saber que Dios nos recompensa por buscarle. Nadie sale de la presencia de Dios con las manos vacías.


Orar no es un castigo ni una penitencia, sino es el más grande privilegio de acercarnos a Dios.


Cuando ores, no seas repetitivo en las palabras: “Y orando, no uses vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos”(Mateo 6: 7).


Tampoco pienses que orar es el último recurso que queda ante una situación difícil. La oración debe ser permanente comunicación con Dios como cuando conversas a diario con las personas que te rodean.


Pero también debes tomarte el tiempo para oír lo que Dios nos habla. De pronto un versículo o un pasaje nos llama la atención porque nos parece que es justo lo que necesitamos para la situación que estamos viviendo.


Por eso, cuando ores busca primero un lugar determinado para orar (busca privacidad) como dice en su palabra: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6).


Luego, busca la presencia de Dios unos minutos antes de empezar a orar. Medita en lo poderoso que es Él, en lo grande de su misericordia y entonces cuando sientas su dulce presencia, recién empieza a orar dándole gracias por su perdón, por el don de la vida, por la salud, por nuestra familia, por los alimentos, por los favores recibidos, por más pequeños que éstos fueran, etc.


Pídele perdón por tus pecados o faltas y que tu oración sea una oración de fe. La fe es lo que mueve la mano de Dios.


Pídele conforme a su voluntad y en el nombre de Jesús, como dice en Juan 14:13-14: “Y todo lo pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Más no pidas cosas vanas: “Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4: 3).


Finalmente da lectura a un pasaje de la Biblia y termina agradeciendo con fe la respuesta dada.




¿Por qué sufrimos en este mundo?


“Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y la barba. Como es costumbre en estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaron de tantas cosas y tocaron muchos temas, de pronto entraron al tema de Dios y el barbero dijo: -Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.


Pero, ¿por qué dice usted eso? -preguntó el cliente.


Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe, o dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos, habría niños abandonados? Si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.


El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba la barbería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, al parecer hacía mucho tiempo que no se le cortaba y se veía muy desarreglado.


Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero. -¿Sabe una cosa?, los barberos no existen.


¿Cómo que no existen? -preguntó el barbero- si aquí estoy yo y soy barbero. -¡No! -dijo el cliente- no existen porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.


-¡Ah!, los barberos sí existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí.


-¡Exacto! -dijo el cliente- ese es el punto, Dios SÍ existe; lo que pasa es que las personas no van hacia ÉL y no lo buscan, por eso hay tanto dolor y miseria”.


Ahora demos lectura a Isaías 59: 1-3: “No es que el brazo de Dios no alcance a salvar, ni que su oreja esté demasiado sorda para oír. Sino que las maldades de ustedes han cavado un abismo entre ustedes y Dios. Sus pecados han hecho que Él vuelva su cara para no atenderlos. Pues las manos de ustedes están manchadas de sangre, y sus dedos, de crímenes. Sus labios pronuncian la mentira y su lengua murmura la falsedad”.


Por eso, sufrimos tanto en este mundo, por nuestras propias acciones ajenas a Dios. Por eso, sentimos tanto dolor en nuestras vidas.


Si el hombre se separa del bien, éste entra en el mal. Si se aparta de la sanidad, queda preso de la enfermedad. Si se aleja de la fuente de vida, el hombre muere espiritualmente.


Si tenemos a Dios lo tenemos todo. Si no tenemos a Dios, podemos tener todo y no tenemos nada.


El hombre sufre porque ha perdido el bien supremo: a DIOS. “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6: 23).

El Hogar: ¿Quién manda aquí?


El amor, la comunicación y la comprensión son tres atributos importantes para cultivar un matrimonio altamente eficaz. Sin embargo, es posible que no sea suficiente, especialmente si la casa esta hecha un desorden, todos tienen hambre y nadie prepara la comida. ¿Quién estará encargado? ¿Y de qué? ¿Quién va a tomar las decisiones y en qué áreas? ¿Debería ella trabajar fuera de la casa? Si lo hace, ¿ayudará él con las comidas, con los quehaceres domésticos y con los niños? Siendo que ella gana casi lo mismo que él (y a veces más), ¿debería tomar él todas las decisiones?

Durante años, el modelo aceptado era que el hombre produjera los ingresos y la mujer se encargara de los niños y de mantener la casa marchando bien. En la actualidad el modelo ha cambiado. Muchas mujeres esperan tener un trabajo donde ganen un sueldo si no tienen hijos o cuando los hijos están en la escuela. Y otro tanto trabaja medio tiempo o tiempo completo. Esto crea una confusión tremenda acerca de las responsabilidades domésticas del esposo y la esposa. Continuamente surgen puntos de vista distorsionados acerca de la distribución del liderazgo familiar. Muchos pelean o argumentan con el plan de Dios. Algunos no lo entienden. Otros no lo quieren creer.

La Biblia contiene varios versículos que designan al hombre como la cabeza o líder del hogar. Una de las declaraciones está en Efesios 5: 23-25: “Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia... Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella”. Ya que pocos hombres serán llamados a dar la vida literalmente por sus esposas, ¿qué quieren decir estos versículos? Estos pasajes le dan una cualidad espiritual -casi divina- a la posición de “esposo”. También suponen que los esposos han de ser para sus esposas lo que Cristo es para la iglesia. La dirección general de toda la casa descansa sobre los hombros del esposo. Esto es lo que significa literalmente la palabra esposo: la cabeza masculina de la casa; el que maneja o dirige el hogar.

Dios creó al hombre y a la mujer para que se complementaran mutuamente. Así como una organización exitosa depende de la habilidad de cada empleado para asumir la posición que se le ha asignado y producir al máximo sus habilidades, también el matrimonio de éxito depende de un esposo y una esposa que ejecuten fielmente sus papeles complementarios. A pesar de que sus responsabilidades y papeles son diferentes, ambos son igualmente importantes y necesarios para el bienestar de un hogar saludable. En suma, es una “relación de apoyo mutuo”.

jueves, 3 de mayo de 2012

Bailando con la más fea

Cuantas veces en nuestra vida pasada, hemos experimentado la situación de que en una fiesta familiar o fiesta de amigos, te quedaste bailando con la más fea, no había otra chica u otro chico con quien bailar y quizás dijiste: “Peor es nada, y es que la música esta tan bonita y no importa si la pareja que me acompaña es fea o refea, me estoy divirtiendo”, eso es sacarle provecho a la situación, pero hay quienes renegaron de esa situación tan incómoda.

Cuenta la historia bíblica, que había un hombre llamado Jacob, quien escapando de la furia de su hermano Esaú llegó a las tierras de Labán, hermano de su madre, allí conoció a Raquel de quien se enamoró perdidamente, pues era muy hermosa, y Jacob se ofreció a trabajar en la casa de Labán por siete años a cambio de casarse con su hija Raquel, a lo que Labán aceptó. Dice la Biblia que, “le parecieron pocos días los años transcurridos, por que amaba a Raquel”.

Llegado el tiempo, se casaron, pero Jacob fue engañado por su suegro Labán, quien lo hizo casar con Lea, la hija mayor, quien no era nada hermosa sino fea. Furioso Jacob le preguntó: "¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido estos años por Raquel?"

No obstante, Labán dijo: "Es costumbre en estas tierras dar a la hija mayor en casamiento antes que la menor. Pero si trabajas otros siete años, te dará como esposa a Raquel, la menor.” Jacob aprendió que ser engañador no era una manera admirable de vivir. Sin duda, se acordaba como él había engañado a su padre Isaac y a su hermano Esaú.

Jacob amaba mucho a Raquel pero despreciaba a Lea, por eso Dios bendijo el vientre de Lea y cerró el vientre de Raquel. Lea le dio muchos hijos a Jacob, pero Raquel no podía tener hijos porque era estéril. Jacob renegaba de todo ello, pero no se daba cuenta que a pesar de su incómoda situación, la bendición provenía de los hijos que le daba Lea. Con el tiempo, Raquel dejó de ser estéril y pudo tener hijos. Jacob llegó a tener un total de doce hijos, el número de las tribus que conformarían la nación de Israel. De los hijos de Lea nacería David, el joven que mató a un gigante y se convirtió en Rey de Israel, de los hijos de Lea nacería el Mesías, el Salvador del Mundo, nuestro Señor Jesucristo.

Entonces, la historia nos enseña que, a pesar de que te toque bailar con la más fea, aunque te toque estar en la peor situación, siempre hay algo bueno en lo porvenir, porque Dios saca de lo malo cosas buenas. Si la situación que estas pasando es muy difícil, recuerda que algo bueno ha de salir de todo ello. Recuerda que el 50% de la bendición de Jacob fue con los hijos de Lea. Entonces no desprecies tu realidad, dale gracias a Dios y él te bendecirá. No todo es glamour y comodidad. A lo mejor no estás alcanzando tus sueños, porque te has divorciado de tu realidad.

No desprecies a Lea por Raquel, no desprecies tu realidad por tus sueños. Bendice lo que tienes, bendice a tu esposa o esposo, bendice a tus hijos, bendice a tu suegra, aunque sé que es más difícil, pero bendícela, porque gracias a ella, tienes la esposa o esposo y los hijos que te ha dado.

Que Dios te bendiga