miércoles, 20 de mayo de 2015

Plegaria al Espíritu Santo


¡REYES DE LA TIERRA, CANTEN A DIOS!

BENDECIDOS Y AMADOS EN CRISTO:      ¡SHALOM!
La fiesta de Pentecostés es la tercera gran Pascua cristiana.    
La primera es Navidad, cuando Dios se hace hombre.
La segunda es Resurrección, día de vida y de victoria, de amor que vence a toda muerte.
La tercera es Pentecostés: Dios se hace huésped del alma, fuego, don, que todo lo crea”.
LA GRAN TERNURA DE DIOS: DEJARNOS EL ESPÍRITU SANTO

¡CONSAGRA TU VIDA, AL REY DE REYES!

Espíritu Santo, te consagro mi cuerpo y mis sentidos, concédeme emplearlos para la mayor gloria de Dios.
Espíritu Santo, te consagro mis ojos para que miren a Jesús.
Espíritu Santo, te consagro mis oídos para estar atentos a tus divinas inspiraciones.
Espíritu Santo, te consagro mis sentidos para que me sirvan para amar a Jesús y sacrificarme por Él.
Espíritu Santo, te consagro mi alma con todas sus facultades para que sea tu templo y tu oasis.
Espíritu Santo, te consagro mi memoria para recordar tus grandezas, y las palabras, actos y pasión de Jesús.
Espíritu Santo, te consagro mi corazón con todos sus afectos para que, cautivado por los encantos y las delicias de tu amor, encuentre siempre en Ti la paz, el amor, la fuerza, la luz y todos tus dones y frutos; que te amé cada día más, que haga que muchas almas te amen y aún el mundo entero, si fuera posible.
¡AMÉN!

SEÑALES DEL ESPÍRITU SANTO:
El viento, el fuego, la paloma. Estos símbolos nos revelan los poderes que el Espíritu Santo nos da: El viento, que es una fuerza invisible pero real. Así es el Espíritu Santo. El fuego, que es un elemento que limpia. Por ejemplo, se prende fuego al terreno para quitarle las malas hierbas y poder sembrar buenas semillas. Para purificar los instrumentos, en los laboratorios médicos, se les prende fuego.

El Espíritu Santo es una fuerza invisible y poderosa que habita en nosotros y nos purifica de nuestro egoísmo para dejar paso al amor.

¡INVÍTALO CADA DÍA!

¡Ven ESPÍRITU DIVINO!, manda tu Luz desde el cielo,
PADRE amoroso del pobre, DON en tus dones esplendido,
Luz que penetra las almas, FUENTE del mayor consuelo.
Ven dulce HUÉSPED del alma, DESCANSO de nuestro esfuerzo,
TREGUA en el duro trabajo, BRISA en las horas de fuego,
GOZO que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, DIVINA LUZ y enriquécenos,
Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro,
Mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
RIEGA la tierra en sequía, SANA el corazón enfermo,
LAVA las manchas, INFUNDE calor de vida en el hielo,
DOMA el espíritu indómito, GUÍA al que tuerce el sendero.
REPARTE tus siete dones, según la FE de tus siervos,
Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito,
SALVA al que busca salvarse y danos tu ¡GOZO ETERNO!
¡AMÉN!

¡GLORIA A DIOS!

domingo, 3 de mayo de 2015

¿Cuál es mi Principio?

Pregunté un día a mis padres. Me miraron con gran ternura y con felicidad radiante.

Me invitaron a sentarme en medio de ellos y sin dudas ni titubeos o poses especiales empezó a hablar mi padre:

    - Tu principio somos nosotros dos. Nos unimos por amor, y de nuestra comunidad naciste tú. Quiero decir, que nosotros dos estamos unidos en ti. Tú eres la expresión sensible y tangible de nuestra unión. Eres parte de nosotros mismos. Desde que tu mamá y yo nos conocimos y empezamos a tratarnos, ya pensábamos en ti. Eras nuestra ilusión, nuestra esperanza, expresión de nuestro amor, y esto hizo que cada uno de nosotros diera algo de sí para que existieras.

Dr. Alfonso Orozco

Así como hay un principio en la tierra y ésta empieza con nuestros padres, también hay un principio más alto y éste es espiritual, y empieza en el corazón de Dios, porque escrito está: "Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre... Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas." (Salmos 139: 13, 16).

Bendiciones.