A una mujer la sentaron en el avión al lado de un hombre de
raza negra. La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio “porque no
podía sentarse al lado de una persona
tan desagradable”. La azafata argumento que el vuelo estaba lleno, pero
revisaría en 1ra. Clase a ver si podría encontrar algún lugar libre. Los demás
pasajeros observaron con disgusto aquel hecho. La mujer estaba feliz y se
sentía triunfante porque la sacarían del asiento para llevarla a un lugar de
clase fuera del hombre de raza. Al regresar la azafata le dijo: “Discúlpeme
señora, efectivamente el vuelo está lleno, pero afortunadamente encontré un
lugar en 1ra. Clase. Consulté con el capitán y me indicó que no se podía obligar
a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable”. La señora con cara
de triunfo se levantó del asiento; pero la azafata volteó y le dijo al hombre
de raza negra “Señor, ¿sería Ud. tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?”
Todos los pasajeros del avión ovacionaron la acción de la azafata.
Dios sabe cuántas veces te dañaron con acciones y palabras,
sabe de tus lágrimas y tu dolor. Él se encargara de sanar tus heridas y más aún
te recompensa por tu humildad. Salmos 147:3 y 6. “Él sana a los quebrantados de
corazón y venda sus heridas. Jehová exalta a los humildes, y humilla a los impíos
hasta la tierra”. Bendiciones de lo alto!!!