miércoles, 5 de marzo de 2014

Él sana tus heridas


A una mujer la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio “porque no podía sentarse  al lado de una persona tan desagradable”. La azafata argumento que el vuelo estaba lleno, pero revisaría en 1ra. Clase a ver si podría encontrar algún lugar libre. Los demás pasajeros observaron con disgusto aquel hecho. La mujer estaba feliz y se sentía triunfante porque la sacarían del asiento para llevarla a un lugar de clase fuera del hombre de raza. Al regresar la azafata le dijo: “Discúlpeme señora, efectivamente el vuelo está lleno, pero afortunadamente encontré un lugar en 1ra. Clase. Consulté con el capitán y me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable”. La señora con cara de triunfo se levantó del asiento; pero la azafata volteó y le dijo al hombre de raza negra “Señor, ¿sería Ud. tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?” Todos los pasajeros del avión ovacionaron la acción de la azafata.

Dios sabe cuántas veces te dañaron con acciones y palabras, sabe de tus lágrimas y tu dolor. Él se encargara de sanar tus heridas y más aún te recompensa por tu humildad. Salmos 147:3 y 6. “Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. Jehová exalta a los humildes, y humilla a los impíos hasta la tierra”. Bendiciones de lo alto!!!