A imagen y semejanza fuimos hechos… y eso debe ser suficiente para no sentirnos menos, ni menospreciados. Somos la máxima expresión del creador, fuimos hechos de sus manos y hechos semejantes al Altísimo. Tenemos el sello de su creación.
Entonces, ¿por qué nos sentimos los peores en el mundo?, como que ¿no valemos nada?
Vales mucho para Dios, sin embargo, por desconocimiento, muchos se suicidan, se tiran al mundo, se entregan a los vicios del alcohol y las drogas, y viven como despojos humanos. Pero Dios, que es infinito en misericordia, te llama para que vuelvas a casa… al corazón de donde saliste.
No eres cualquier cosa, eres tal como Dios quiso que fueras; por eso tu actitud no debe ser la de un derrotado y vencido, sino la de un TRIUNFADOR y VICTORIOSO, porque CRISTO venció el mal y resucitó para dar vida y vida en abundancia. Nos ha coronado de honra y de gloria, y nos dio señorío sobre sus obras.
Así que no sufras, sino que ¡alégrate! y vive para Dios, porque si Cristo murió por ti, lo menos que debes hacer es vivir para él.
"Cuando veo tus cielos, obra de
tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo:
¿Qué es el hombre, para que
tengas de él memoria. Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho
poco menos que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies”.
Salmos 8: 3-6
Dios te bendiga.