martes, 3 de julio de 2012

Tu verdadera identidad

¿Quién soy? Se preguntan los jóvenes y hasta los adultos. Y los padres mandamos a nuestros hijos a las universidades para que descubran quiénes son. La identidad no viene por la educación sino por la impartición. Nosotros no somos lo que hacemos. Es un error decir “Yo soy doctor", "yo soy maestro", "yo soy ingeniero". Tú no eres eso. Tú eres alguien que se dedica a la medicina. Tú trabajas de doctor, pero no eres doctor. Yo soy y después hago, verdad?

Tu estas friendo papas fritas o estas lavando ropa ajena, pero eso no es lo que tú eres. Por una eventualidad de la vida, tú estás haciendo eso y a mucha honra y te ganas el pan con el sudor de tu frente. Muchos de los que hacen estos oficios dicen “Es que no soy nadie”, pero yo te digo de parte de Dios que tú eres “Real sacerdocio, linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9).

 
Cuando nos dan un nombre que afecta nuestra identidad, de la manera en que nos llaman, por ejemplo: hispano, latino, viudo, separado, divorciado, indocumentado, ilegal, moreno, petiso, alto, gordo, narizón, etc. Estos nombres muchas veces determinan la forma en que hablamos y tanto nos dicen, que no podemos, que no somos nadie, que no tenemos la capacidad y nos lo dicen tantas veces que terminamos creyéndolo y así nos paramos ante la vida.

No te preocupes, porque tú fuiste impartido para vencer, te fue dado el talento para ganar, tú fuiste creado para que todo lo que toques y emprendas, en tus negocios, en tu trabajo, en tu matrimonio, todo te vaya bien. Escuchaste… para que todo te vaya bien!

En la Biblia, hay personas insignificantes que se encontraron con el Señor y les cambio el nombre. Llega Simón, el simple pescador y se transformó en Pedro, el pescador de hombres. Saulo, el perseguidor de cristianos y se transformó en Pablo, el apóstol. Abram, se transformó en "Abraham", que quiere decir Padre de multitudes. Jacob, que significa engañador, timador, estafador, y que luchó con el ángel del Señor toda la noche y no lo soltó hasta que le cambiara el nombre por “Israel”.

Cuando se le roba la identidad a un hombre se vuelve en un mantenido, deja de conquistar y empieza a morir. “Es que yo fui un hijo no deseado”, o “soy el hijo de padres separados”.

¿Quién eres, cuando estas solo o cuando nadie te ve? En casa eres lo que eres, pero en la empresa eres otro. Yo soy un papá, soy un esposo. Pero cuando empiezas a orar, eres un hijo de Dios y todo hijo se parece al padre y hace lo que es correcto ante los ojos de Dios.

Hay gente que toma identidad del dinero, del auto, de lo que tiene, pero eso es sólo lo que posee. No lo que es. Tu identidad proviene de lo alto, y estas aquí para ser parte de la creación de Dios.

“Dios puso al hombre en el jardín del Edén para que lo cultivara y cuidara… Y Dios bendijo todo lo que había creado.”

NO TE DEJES ROBAR TU IDENTIDAD.

Que Dios te bendiga