martes, 20 de octubre de 2015

El poder de la lengua

“Del producto de tus labios te saciarás. Muerte y vida están en el poder de la lengua.” (Proverbios 18:20-21)

De nuestra boca deben salir solo palabras
de vida y no de muerte,
de salud y no de enfermedad,
de riqueza y no de pobreza
de bendición y no de maldición.

Ya lo dice el proverbista, hay poder en la lengua, y fruto de ella recibiremos lo que hemos declarado.

Quitemos de nuestro vocabulario las siguientes frases:
  • “Éste es la muerte”, porque a ella estás llamando para alguien (tus hijos, tu esposa, tus amigos)
  • “Estoy de mala racha”, es declarar fracaso en las finanzas.
  • “Acuérdate de los pobres”,  es estar en la escasez permanente.
  • “Este país nunca cambia siempre lo mismo”, y luego reclamamos por qué no avanza el país.
  • “Siempre perdemos, nunca llegaremos al mundial”, esto es maldecir siempre al equipo nacional.

Cambiemos el chip de nuestro vocabulario por las siguientes frases:
  • “Éste es tremendo”, porque cosas grandiosas, admirables, colosales, enormes hará el Señor en tus hijos, tu esposa y tu familia.
  • “Soy afortunado”, es mejor llamar a la prosperidad y alejar la mala suerte.
  • “Porque soy millonario en bendiciones”, jamás te sentirás menos si declaras abundancia y no pobreza.
  • “Pero este país saldrá adelante, ya lo veo”, es como anunciar el cambio evidente que deseas.
  • “Muy pronto estaremos en el mundial”, es declarar el anhelo que todos queremos ver y así será.

Esto, mis queridos amigos: “Es llamar a las cosas que no son como si fuesen” (Romanos 4:17)

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